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El libro negro de los colores

El libro negro de los colores de las venezolanas Menena Cottin  y Rosana Farias ya es un clásico de la literatura infantil. Ganador del premio Ragazzi en la feria de Boloña el 2007 y recomendado el 2008 por el New York Times tiene además una versión para ipad que incluye al libro álbum, música y movimiento. Pero no quiero hacer una reseña sobre este libro (porque pueden encontrar muchas en Internet), más bien quiero contarles una experiencia de lectura que tuve el año pasado con él. Unas estudiantes chilenas usaron el libro para leérselo a sus compañeras. Aunque esta podría ser una lectura como cualquier otra, las estudiantes vendaron los ojos de las oyentes y las invitaron a acercarse al álbum desde la oscuridad y el tacto.

En la lectura participaban solo 5 estudiantes (2 leían; 3 escuchaban y tocaban el libro) el resto de la clase permanecimos atentas a la situación de lectura desde afuera, en un silencio que acompañó la experiencia propuesta. Para todas fue muy emocionante ver cómo las lectoras se enfrentaban a una decodificación inusual, que las invitaba a encontrar sentidos desde el tacto y desde la escucha atenta. El libro negro de los colores es un libro imprescindible para nosotros y para los mediadores, pues instala en la conversación la decodificación, la necesidad de sentido y muchos temas que nos permiten acercarnos a la lectura y a la ceguera desde un lugar distinto.

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La decodificación de los álbumes se produce desde la multimodalidad, pues este tipo de libros aportan significados desde el formato, las ilustraciones, además de los colores y el texto. Como nos advierten Ow y Maturana es necesario “profundizar en la manera en que se construye el sentido y en las exigencias que estos recursos plantean. (…) al ser la literatura multimodal un recurso semiótico que no se compone sólo a partir del modo lingüístico, demanda de los lectores mucho más que la alfabetización verbal: implica un lector capaz de “leer” multimodalmente y que, en definitiva, pueda trascender en el futuro hacia la lectura de otros géneros, no sólo los literarios”. En este sentido, los mediadores debemos trabajar en nuestras propias lecturas así como en establecer interacciones que favorezcan esta flexibilidad en los modos de lectura de los niños y jóvenes.


Magdalena Aguayo

Bibliografía

Ow, M y Maturana, C. Propuesta de mediación: Literatura infantil y juvenil multimodal. En http://seminariosuc.bligoo.cl/media/users/28/1427631/files/471537/PROPUESTA_DE_MEDIACI_N_MULTIMODALIDAD.pdf

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